Estados Unidos, China y la Unión Europea están en tensión por la aplicación TikTok. Se acusa que la sexta red social más usada en el mundo y la favorita entre adolescentes realiza “recolección excesiva de datos”, según publicó la empresa australiana Internet 2.0 en 2022.
En concreto, a la aplicación de origen chino se le responsabiliza de almacenar datos como la localización de los usuarios, qué terminal se usa y qué otras apps hay en el dispositivo. Una reciente investigación apunta a que Tiktok puede rastrear la ubicación física de una persona a través de las IP. Se sospecha que ByteDance, empresa dueña de la app cuestionada, compartía los datos con el gobierno oriental.
El fantasma del espionaje queda en el aire. Para el experto Camilo Mix, asesor en Ciberinteligencia de CronUp Ciberseguridad, esta aplicación representaría una amenaza porque “China no es un país democrático. Y se conoce que las empresas tienen que estar alineadas y cumplir con los requerimientos del partido comunista de China”. A su juicio, el objetivo es “sacar fruto en labores de inteligencia en contra de otros gobiernos”.
Como consecuencia, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea prohibieron que sus funcionarios descarguen TikTok, para así limitar el espionaje. China respondió que «Estados Unidos, la superpotencia número uno del mundo, tiene tanto miedo de una aplicación para teléfonos móviles que a los jóvenes les gusta tanto, que carece por completo de confianza en sí mismo«.
El enfrentamiento de acusaciones y amenazas entre los gobiernos y sus aplicaciones no comenzó hoy: En 2010 Google abandonó China debido a la censura, intentos de control en resultados de búsqueda y ataques cibernéticos contra usuarios de Gmail.
En el último año, EE.UU prohibió por motivos de “seguridad nacional” el uso de dispositivos de comunicación de origen chino , abarcando a empresas como las gigantes Huawei y ZTE.
Por su cuenta, Huawei lleva años bajo la atención de EE.UU: ha sido investigada por espionaje y, se le vetó trabajar con Google y durante 3 años, la directora financiera de la compañía, Meng Wanzhou, estuvo arrestada en Canadá por una orden estadounidense por violar sanciones contra Irán.
La escalada de prohibiciones, en la versión moderna de la Guerra Fría contra China, “aumentará la inestabilidad política entre las dos partes, crecerá la tensión y los bloqueos generarán pérdidas al sector”, puntualiza Mix.
Se dice que la Guerra Fría entre EE.UU. y las potencias de Oriente nunca acabó. Tras la caída de la URSS, las tensiones de ambos bloques se mantienen. Se pasó de los tiempos de la tensión nuclear a ciberguerrillas profesionales de ataque, espionaje y robo de información entre gobiernos y sus empresas.
Para el profesional en ciberseguridad de CronUp, en la actualidad los gobiernos se muestran como “amistosos y democráticos”; sin embargo, detrás de eso “hay una red de e infraestructura de grupos APTs, cibercriminales y bandas organizadas realizando ataques entre las potencias”. El objetivo es obtener información, poder y dinero, y “ver quién domina el mundo. Por lo que, técnicamente, esta guerra nunca ha parado. Solo se trasladó al ciberespacio”, sentencia Mix. Es una ciberguerra que mantendrá a ambos bloques en tensión creciente, creando estrategias de espionaje y contraespionaje en que cualquier herramienta es válida. China, en amistad con Rusia, posiblemente, utilizará a Tiktok para espiar al adversario, y el bloque de EE.UU y Europa se defenderán con bloqueos tecnológicos para no ser monitoreados en sus propios teléfonos, al menos en el sector gubernamental.
Real o no las acusaciones que han estado realizando las principales potencias occidentales contra TikTok, si es una realidad que los incidentes de parte de los estados, contra sus «enemigos no declarados», es un hecho que vemos reflejado todos los días y que siempre debemos de estar preparados. Sin importar si son aliados u oponentes.

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