Con los recientes avances de la Inteligencia Artificial, nadie podría dudar de la inmensa potencialidad de esta tecnología, especialmente tras el revuelo que generaron los lanzamientos de plataformas de Open IA como Dall-E y ChatGPT.
Pero más allá de lo fascinante o popular que nos puedan parecer estos desarrollos en particular, ya sea para la creación de imágenes o la generación de textos y conversaciones, la Inteligencia Artificial también se está aplicando con bastante éxito para detener el avance de la ciberdelincuencia, posicionándose como un complemento clave en materia de seguridad informática.
José Gago, especialista en Ciberdefensa de CronUp Ciberseguridad, explica que “la IA puede ayudar a las organizaciones a detectar y responder más rápidamente a las amenazas cibernéticas, así como a mejorar la eficacia de las medidas de seguridad existentes”. De hecho, según datos de Pillbury, se estima que para 2027, el gasto de IA en ciberseguridad aumentará en 24%,
Debido a su capacidad de procesar grandes volúmenes de datos y actividad de la red en tiempo real, la IA puede detectar patrones de comportamiento anormales que podrían ser indicativos de un ataque cibernético, además automatizar procesos de protección y ejecutar soluciones en línea con los protocolos de seguridad definidos previamente por la organización, incluso mucho más rápido que como lo haría un humano. José Gago destaca además la habilidad que tiene esta tecnología para identificar y clasificar las amenazas, “lo que permite a los equipos de seguridad centrar sus esfuerzos en las áreas más críticas”.
Lo cierto es que una de las principales ventajas que proporciona la IA en materia de ciberseguridad es la denominada inteligencia predictiva, que permite adelantarse a ataques con la información recopilada para conocer el tipo de amenaza y dar una respuesta.
¿Cómo se adelanta a un ataque? La Inteligencia Artificial utiliza aprendizaje continuo, conocido como machine learning, el que se ha transformado en una de las características más reconocidas de esta tecnología. Sus algoritmos utilizan información real y ejemplos de ataques anteriores (tanto a nuestro sistema como incidentes publicados por investigadores del área), para aprender de errores e identificar el modus operandi de una determinada amenaza.
En el camino por proteger las estructuras digitales, la IA tiene otros enemigos: los bots, que, dependiendo de su configuración, pueden ser destinados a robar credenciales de acceso o crear cuentas falsas. Ahí el trabajo de Machine Learning es analizar el tráfico de datos, buscar patrones entre los intrusos y resguardar a la organización.
Sin embargo, las ventajas de la Inteligencia Artificial también pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes, quienes han logrado mejorar la efectividad de sus ataques. Ante esta situación, José Gago destaca que “es importante que las organizaciones implementen medidas de seguridad adicionales para protegerse contra estas amenazas”. Y agrega: “la IA es una herramienta valiosa para mejorar la seguridad de la información crítica, pero es importante usarla de manera responsable y junto con otras medidas de seguridad”.
Ante el aprovechamiento de ciberdelincuentes, las organizaciones tienen la obligación de complementar la protección digital con sistemas de seguridad que posibiliten la ejecución eficiente de IA. Por eso, los especialistas recomiendan utilizar copias de seguridad, actualizaciones permanentemente, crear contraseñas complejas de acceso, además de mantener un plan de ciberseguridad conocido por todos los intervinientes.

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